Aprendiendo con anfibios: un nuevo camino educativo para la conservación de las ranas arlequín
- Atelopus Survival Initiative
- 9 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Un nuevo libro de Venezuela invita a las comunidades de los Andes y más allá a proteger a las ranas arlequín a través de la creatividad, la memoria y el conocimiento colectivo.

A lo largo de las montañas y bosques de Venezuela, las ranas arlequín siempre han sido más que simples anfibios. Forman parte de historias locales, memorias familiares y paisajes cotidianos que dan forma a la vida de las personas. Hoy, con muchas especies de Atelopus amenazadas o desaparecidas, volver a conectar a las comunidades con estos hermosos anfibios se ha vuelto esencial para su supervivencia.
Ese espíritu de conexión está en el corazón de un nuevo libro creado por miembros de la Iniciativa de Supervivencia Atelopus (ASI) del Grupo de Trabajo Atelopus Venezuela y del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas: "Ruta pedagógica y caja de herramientas didácticas para la conservación de las ranas arlequín. Ideas para una pedagogía de la memoria biocultural.”
Este recurso bellamente escrito e ilustrado es mucho más que una guía pedagógica y una caja de herramientas para educadores, investigadores y conservacionistas: es una invitación a imaginar la conservación como un viaje compartido construido desde la cultura, la comunidad, el arte y la ciencia.
Una caja de herramientas arraigada en el conocimiento local y las voces comunitarias
El libro nació de años de trabajo con escuelas en los Andes y en la costa caribeña de Venezuela. Sus autores se inspiraron en aulas, historias locales, prácticas tradicionales y en el conocimiento ecológico de las personas mayores, lo que llaman un “diálogo de saberes”. En lugar de colocar la ciencia por encima de la experiencia comunitaria, este enfoque trata a cada territorio, historia y memoria como parte del proceso de aprendizaje.
La idea es simple pero poderosa: la conservación funciona mejor cuando se hace de forma colectiva. A través de actividades lúdicas, creativas y colaborativas, el libro muestra cómo la educación ambiental se vuelve más significativa cuando niñas, niños, familias, docentes, investigadores, conservacionistas y líderes comunitarios aprenden unos de otros. Es una celebración de la co-creación y de construir comprensión en conjunto.

Fortaleciendo la memoria biocultural
En el centro del libro está el concepto de memoria biocultural: las historias, rituales y conocimientos ecológicos que conectan a las personas con su territorio y con las especies que lo habitan. Para muchas comunidades venezolanas, las ranas arlequín forman parte de esa memoria: destellos de color en arroyos de montaña, cantos en el bosque, mitos transmitidos por generaciones. Los autores muestran cómo reconectar con estas memorias ayuda a las comunidades a redescubrir no solo a las ranas, sino también los valores culturales que sostienen ecosistemas saludables.
Un camino de enseñanza que cualquiera puede seguir
La guía está dividida en dos partes: una ruta pedagógica que explica los principios de este enfoque (aprendizaje colectivo, construcción de confianza, respeto por el territorio, creatividad, empatía y la escucha de la sabiduría de las personas mayores) y una caja de herramientas con actividades prácticas que docentes, conservacionistas y grupos comunitarios pueden adaptar a sus propias especies, paisajes y realidades.
Desde la pintura y la poesía hasta la narración local y la observación ecológica, cada herramienta está diseñada para despertar curiosidad, reflexión y cuidado. El proceso, enfatizan los autores, es “espiral, no lineal”, un diálogo vivo entre generaciones y formas de conocimiento.
Aunque está inspirado en las especies de Atelopus de Venezuela, el método puede usarse en cualquier lugar. Cualquier escuela, comunidad o proyecto de conservación puede adaptar estas herramientas para enseñar sobre un anfibio, un bosque, un río o una tradición cultural.
Cuando las niñas y los niños se vuelven exploradores: una historia desde Mérida
Uno de los ejemplos más inspiradores de este enfoque proviene de los bosques nublados de Mérida, donde estudiantes emprendieron la búsqueda de la desaparecida Ranita Arlequín Anaranjada (Atelopus sorianoi), una especie de color naranja brillante que no ha sido vista en tres décadas. Armados con historias de sus abuelos, dibujos y cámaras, las y los estudiantes crearon un documental llamado “En busca del Arlequín Naranja: para salvar nuestro ecosistema".
A través de entrevistas con personas mayores, aprendieron cómo los bosques antes sombreaban los arroyos y cómo destellos de color iluminaban el agua. Descubrieron mitos del territorio, rituales de “sembrar el agua” y el profundo respeto espiritual que sus ancestros tenían por la naturaleza.
Aunque la rana todavía no aparece, lo que encontraron fue igual de valioso: una conexión renovada con su territorio y su memoria viva. Otras actividades siguieron: murales, películas, canciones y poemas sobre las ranas arlequín, demostrando que la conservación también puede ser un acto de renacimiento cultural.

Un recurso regional para un futuro compartido
Al combinar la ciencia con el arte, la tradición y las voces comunitarias, este libro ofrece una nueva visión para la conservación de anfibios: una que coloca a las comunidades, sus identidades e historias en el centro. Es un recurso versátil para cualquiera que trabaje en conservación de anfibios o educación ambiental, adaptable a cualquier contexto local.
Su mensaje es universal: al unir ciencia, arte y conocimiento tradicional podemos formar una generación que no solo aprenda sobre la naturaleza, sino que aprenda con ella. Y, sobre todo, nos recuerda que proteger a estas ranas no se trata solo de salvar una especie, sino de fortalecer las relaciones que hacen que la conservación sea verdaderamente duradera.
La publicación de “Ruta pedagógica y caja de herramientas didácticas para la conservación de las ranas arlequín” marca un paso importante para la conservación de anfibios en América Latina. Muestra cómo la educación popular puede ser una forma de conservación, y cómo la conservación puede ser un acto de renovación cultural.
“El libro es una caja abierta de ideas para enseñar y aprender sobre las ranas arlequín. Su supervivencia depende en gran medida de que las comunidades los revivan y reconozcan en sus imaginarios, historias, ciencias y artes”, señala Dinora Sánchez, miembro de la ASI y coautora del libro.
Integrando arte, ciencia y conocimiento comunitario, esta obra nos invita a imaginar nuevas formas inclusivas y alegres de aprender del mundo que nos rodea y protegerlo.
El libro está disponible para su descarga aquí. Fue desarrollado con el apoyo de la Iniciativa de Supervivencia Atelopus y la financiación del Indianapolis Zoo, Aquazoo Löbbecke Museum Dusseldorf y Re:wild.




Excelente labor por crear conciencia por la conservación del medio ambiente y en especial por los anfibios,, marcadores esenciales, de la calidad de los ecosistemas.